Lea Dan. 11:2-5.
El Imperio medo-persa había de ser subyugado por el “rey valiente” de Grecia (Alejandro Magno), y posteriormente ser dividido en cuatro partes (al sur, al norte, al oriente y al occidente), “arrancado, y para otros”. Así fue que, después de la muerte de Alejandro, el imperio fue dividido, “y se asignó una parte a cada uno de los cuatro generales que formaron la liga. Primero, Tolomeo asumió el poder real en Egipto; segundo, Seleuco, en Siria y el Asia Superior; tercero, Lisímaco, en Tracia y en el Asia Menor hasta el Tauro; y cuarto, Casandro tomó como su parte Macedonia”. - Universal History, p. 100.
Daniel 8:9 dice que el “cuerno” que “creció mucho” salió de uno de los cuatro cuernos del macho cabrío, pero no dice de cuál. Daniel 11:5, sin embargo, explica que “uno de los príncipes” del reino del sur había de tener un gran señorío. Este príncipe, por lo tanto, está simbolizado por el cuerno que creció mucho, y muestra que salió del cuerno que simbolizaba a la dinastía tolemaica, la división del sur. Aquí se muestra lo que la historia no registra en cuanto al origen de la Roma pagana.
Varios regímenes
Los títulos “rey del sur” y “rey del norte” se aplican a dos líneas de gobernantes que han permanecido intactas a través de los siglos y han experimentado muchas sucesiones de soberanos: muchos regímenes. Por esta razón, la Biblia las distingue por sus títulos lineales-geográficos.
El Mediterráneo es el punto de referencia desde el cual se calculan los territorios de estas dos líneas de gobernantes
La división griega al sur del Mediterráneo, la tolemaica, recibe primero el título de “rey del sur”, mientras que la división al norte del Mediterráneo, la lisimaquiana, recibe primero el título de “rey del norte”.
En el año 281 a. C., Lisímaco añadió a su dominio el de Casandro; luego, en el 279 a. C., Seleuco derrotó a Lisímaco y se apoderó de su reino, con lo cual las divisiones del oriente, del norte y del occidente llegaron a ser una sola, mientras que Tolomeo conservó la suya, la división del sur.
La dinastía seléucida, por lo tanto, inauguró el segundo régimen del norte, mientras que la dinastía tolemaica continuó siendo el primer régimen del sur.
1er régimen del Norte – lisimaquiano 2º régimen del Norte – seléucida
1er régimen del Sur – tolemaico
La clave para identificar a estos dos reyes es seguir a los sucesivos gobernantes de Egipto y Palestina.
Los títulos de los reyes que conquistaron y que perdieron estos antiguos países están registrados en este capítulo profético para preservar la identidad y para exponer las malas intenciones tanto del rey del sur como del rey del norte. Para comenzar, el rey del sur gobierna la “tierra deseable”, Palestina, junto con Egipto, y el rey del norte toma la tierra deseable dos veces (Dan. 11:16, 41). Si la toma dos veces, entonces debe haberla perdido una vez. Por consiguiente, ambos reyes la gobernaron dos veces y la perdieron dos veces. Pero el rey del norte, el último en gobernarla, la gobierna “en el tiempo del fin”, el tiempo en que “pasarán muchos”, y el tiempo en que se ha multiplicado la ciencia (Dan. 12:4): nuestro tiempo.
El ángel declaró enfáticamente que los reyes que habían de gobernar Palestina, junto con Egipto, serían los siguientes: primero, el rey del sur (Tolomeo); segundo, el rey del norte (la Roma pagana); tercero, el rey del sur (Turquía); y cuarto, el rey del norte (Inglaterra).
Lea Dan. 11:15, 16
Esta escritura nos lleva al tiempo del 3er régimen del Norte, la Roma pagana, que derrocó por completo al 1er régimen del Sur, la dinastía tolemaica. Egipto y Palestina pasaron entonces de las manos del rey del sur (Tolomeo) a las manos del rey del norte (Roma): “En el año 63 a. C. el general romano Pompeyo... marchó contra Jerusalén.... Siria... había llegado a ser cosa romana”. -- The Battleground, por Hilaire Belloc. Y en el año 31 a. C. “Egipto llegó a ser una provincia romana”. -- New Student's Reference Book.
Somos traídos hasta alrededor del año 31 a. C., tiempo en el cual Roma gobernaba no solo los dominios de Lisímaco, Seleuco y Tolomeo, sino también el dominio de Casandro: todo el imperio de Alejandro.
1er régimen del Norte – lisimaquiano 2º régimen del Norte – seléucida 3er régimen del Norte – la Roma pagana
1er régimen del Sur – tolemaico
Lea Dan. 11:20
Augusto César, el emperador romano, es el que empadronó al mundo para el tributo: “Y aconteció en aquellos días que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada. Este empadronamiento primero fué hecho siendo Cirenio gobernador de la Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad. Y subió José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, á Judea, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David”. Lucas 2:1-4.
Como este cobrador de tributos había de levantarse cuando el reino estuviera en su gloria, la declaración implica que su gloria había de menguar.
Lea Dan. 11:22
Aquí se muestra la desintegración del Imperio romano a manos de las hordas bárbaras que descendieron sobre él y, como una inundación, lo arrollaron
Lea Dan. 11:23
De esta declaración profética vemos que Roma había de levantarse de su ruina y humillación, y llegar a ser fuerte otra vez, pero esta vez por medio del engaño, y con “poca gente”. En esta cadena profética, entonces, Roma se muestra en dos fases diferentes, la pagana y la eclesiástica, tal como se muestra en la cuarta bestia simbólica de Daniel 7. Así fue que, después de que la Roma pagana se vio invadida y humillada hasta el suelo, derrotada, por así decirlo, concibió un engaño por medio del cual volver a llegar al poder. El plan resultó en un código eclesiástico de leyes, cuya imposición llevó a cabo con “poca gente”: los llamados cristianos.
No requería destronar a los reyes, sino más bien cristianizarlos. Así, pacíficamente, el rey del norte logró llevar a cabo su plan de reinar como rey espiritual de reyes en el nombre del Dios de los cristianos. Primero reinó sobre naciones, después sobre reyes de naciones.
Lea Dan. 11:25-30
Estos versículos atribuyen la victoria al rey del sur, y la historia muestra que, en el tiempo exacto que señala la escritura, los mahometanos, que asumieron el título de “rey del sur”, se levantaron desde África, e invadieron también las naciones cristianas al norte del Mediterráneo. Fue entonces cuando la Roma cristianizada, el “rey del norte”, perdió Egipto y Palestina. Los pronombres personales de los dos reyes pueden seguirse por la lógica de los acontecimientos:
Aunque el “él” de Dan. 11:28 vuelve “á su tierra con grande riqueza”, no la tomó como botín del rey del sur, cuyo ejército lo arrolló e hizo que muchos “cayeran muertos”, que no permanecieran en pie (Dan. 11:26), sino que debió haberla recibido de los convertidos a su religión. Los que comían de su pan (Dan. 11:26), sus siervos, y que más tarde lo quebrantan, fueron, al principio, los protestantes. Como el “él” de Dan. 11:29 vuelve al tiempo señalado y viene hacia el sur, “él” es, por lo tanto, el rey del norte que ha descendido para otra batalla.
La incursión occidental de los mahometanos comenzó “en el año 639 d. C.”, cuando “invadieron el país, y Egipto llegó a ser una provincia mahometana”. -- The New Student's Reference Book. Para el año 814 d. C., Roma (el rey del norte) ya había cedido Egipto y Palestina a los mahometanos (al rey del sur).
El cristianismo dominador de conciencias del norte y el mahometismo dominador de conciencias del sur han estado desde entonces en conflicto territorial y religioso. Y cualquiera de los dos que tomaba una porción del dominio del otro imponía a sus cautivos, bajo pena de muerte por no conformarse, sus creencias religiosas.
1er régimen del Norte – lisimaquiano 2º régimen del Norte – seléucida 3er régimen del Norte – la Roma pagana
4º régimen del Norte – la Roma (pagana) cristianizada
1er régimen del Sur – tolemaico
2º régimen del Sur - los mahometanos
En el versículo 27, ambos reyes hablaron mentira en una misma mesa
La única mesa en la que ambos reyes hablan es, por supuesto, figurada; es decir, la Roma eclesiástica declaró a sus cautivos que la religión romana fue prefigurada por el anuncio del ángel Gabriel a María de que ella había de dar a luz un hijo, el Salvador del mundo; asimismo, el mahometismo declaró después al mismo pueblo (en la misma mesa), cuando llegaron a ser sus cautivos, que el ángel Gabriel se apareció a Mahoma y le dio la religión que todos los pueblos de la tierra deben tener.
Aunque la declaración de Roma en cuanto a lo que Gabriel dijo a María se funda en un hecho, la verdadera religión de Roma, meramente recubierta de cristianismo, no era la religión de Aquel cuyo nacimiento predijo Gabriel. En cuanto a que Mahoma recibió su religión de Gabriel, nunca la recibió. Así, tanto los bajás mahometanizados como los señores cristianizados hablaban mentira en una misma mesa: la del pueblo. Pero esto “no servirá de nada”, declaró el ángel, “porque el plazo aun no es llegado”; es decir, sus religiones falsas llegarán a su fin en un tiempo señalado: no perdurarán para siempre.
Contra el pacto santo
Viendo la necesidad de transigir con los paganos para hacer de ellos una presa fácil, el rey del norte puso, por lo tanto, su corazón contra el “pacto santo” (Dan.
11:28, 30, 32); es decir, quitó del credo de los cristianos el sábado de la creación (Éx. 20:8-11), que el Señor “bendijo y santificó” como memorial de sus obras, “pacto perpetuo”. Éx. 31:16, 17.
El hecho de que el rey del norte se entendiera solo con los que habían “desamparado el santo pacto” aclara dos puntos: primero, que no todos abandonaron el sábado; segundo, que la poca gente con la cual se hizo fuerte no eran los fieles seguidores de Cristo, sino los infieles.
Lea Dan. 11:31-34
Contamina el santuario, quita el continuo
Que estos tres eslabones de la Verdad (la contaminación del santuario, la eliminación del continuo y la colocación de la abominación) en la cadena profética de acontecimientos nos llevan varios siglos dentro de la era cristiana, lo confirma de manera concluyente el hecho de que Cristo se refirió a ellos como futuros desde el tiempo en que pronunció el mandato:
“Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda), entonces los que están en Judea, huyan á los montes”. Mat. 24:15, 16.
Un santuario pagano ya es inmundo y, por lo tanto, no puede ser contaminado. Claramente, entonces, el santuario de fortaleza (no el pagano) fue contaminado al introducir en él un sacerdocio pagano y paganos no convertidos. El “santuario” es la iglesia cristiana, pues durante el período en que tuvo lugar la contaminación no había santuario en Jerusalén.
El versículo 32 revela el carácter de cada clase: primero, de los infieles; y segundo, de los fieles. Los versículos 33 y 34, además de prefigurar el martirio de los fieles seguidores de Cristo, predicen la Reforma, el “pequeño socorro”, y anuncian que su presente estado caído es causado por las “lisonjas”.
Lea Dan. 11:37-39
No hace caso de un dios ni del amor de las mujeres
Ninguna nación sino la Roma cristianizada cumple esta profecía, pues ella es la única que no hizo caso del dios de sus padres (el dios pagano), honró al “dios Mauzim” (el dios de las fortalezas) y reconoció a un dios ajeno (el Dios de los cristianos).
Y aunque profesaba haber aceptado de todo corazón al Dios de los cristianos, esta escritura expone la falsedad de su profesión.
El deseo de la mujer es un hogar (Gén. 3:16), un deseo que el Señor puso en su corazón. La institución romana de los conventos de monjas, por lo tanto, no está en el orden de Dios.
La historia explica cómo repartió la tierra por interés
“El SISTEMA FEUDAL es un término usado para expresar la manera en que los jefes que conquistaron con la ayuda de sus ejércitos, y que se establecieron en los países conquistados, repartieron las tierras entre sus seguidores; y las obligaciones y privilegios que surgieron de esta repartición. Cuando el jefe, o rey, veía por un lado todo el territorio sin repartir, y por el otro el cuerpo de sus seguidores que deseaban establecerse en él, surgía naturalmente la pregunta: ¿cómo debía repartirlo? Había que considerar el estado inestable del mundo. Si lo repartía entre su pueblo sin conservar una actitud bélica, llegarían a ser presa de alguna de las hordas armadas que todavía se movían en busca de asentamientos. El caudillo, por lo tanto, después de retener lo que quería, entregaba las tierras en grandes porciones a sus principales capitanes, a condición de que le rindieran homenaje, le pagaran cierta suma de
dinero y se presentaran en el campo de batalla con cierto número de vasallos cada vez que él solicitara su ayuda. Estos oficiales principales, después de guardar lo que deseaban para su propio uso, repartían el resto de la tierra que se les había asignado entre sus propios favoritos, quienes habían de proveerles dinero y soldados, como ellos lo hacían con el rey. Los habitantes conquistados que quedaban se convertían en esclavos, y eran transferibles junto con las tierras. Estos reyes se elevaban por su propia valentía; pero al establecerse con su nación, la monarquía era generalmente primero electiva dentro de sus familias, y luego hereditaria”. - Universal History, p. 200.
Lea Dan. 11:40-43
El quinto régimen del Norte derrota al segundo régimen del Sur
Pasando más allá de la declaración profética de las victorias mahometanas, y llegando a “el tiempo del fin”, en el siglo dieciocho, hallamos que el rey del norte cristianizado, en su quinto régimen (los gobiernos cristianos independientes de la iglesia), ha de arrollar al principio al rey del sur (el Imperio mahometano), y finalmente ha de quitarle de nuevo Egipto y Palestina y muchos otros países además de los que comprendían el Imperio mahometano.
Puesto que el rey del sur se acornea con el rey del norte, se sigue que el rey del sur es el agresor, que se siente fuerte para atacar. No obstante, pierde, y el rey del norte lo arrolla y se hace muy grande durante el tiempo del fin. Toma “la tierra deseable” (Palestina), y además de tomar muchos otros países, toma también Edom, Moab y Ammón (los países árabes), los cuales, sin embargo, con el tiempo “escaparán de su mano”: se liberan. Además, dice la escritura:
Durante siglos el Imperio otomano gobernó estos países, y la historia registra que los primeros reveses turcos en tierra ocurrieron alrededor de 1699. Desde entonces Turquía ha ido declinando y las naciones cristianas ganando, pero es Gran Bretaña en particular la que ha tomado los países mencionados por nombre en esta profecía. Ella es la que ha tomado muchos otros países además de estos y se ha engrandecido durante la decadencia del Imperio otomano.
Obviamente, por lo tanto, estos hechos históricos, además de otros que no hemos mencionado, prueban que, levantándose de las selvas al sur de Palestina, el Imperio otomano, después de los Tolomeos, tiene el título de “rey del sur”; y las naciones al norte de Palestina, las naciones cristianas que surgieron del Imperio romano (y ahora Gran Bretaña en particular), tienen el título de “rey del norte”.
1er régimen del Norte – lisimaquiano 2º régimen del Norte – seléucida 3er régimen del Norte – la Roma pagana
4º régimen del Norte – la Roma (pagana) cristianizada 5º régimen del Norte – Gran Bretaña
1er régimen del Sur – tolemaico
2º régimen del Sur - los mahometanos
Lea Dan. 11:44
Estos versículos revelan que, después de tomar Egipto y Palestina, el rey del norte entra en otra guerra, no a causa del rey del sur, ni con Turquía, sino más bien debido a nuevas del oriente y del norte que lo espantan. Estas hacen que salga con grande ira para destruir a muchos. Pero no conquista nada digno de mención, y según el versículo que sigue, después es amenazado con llegar a su fin.
Esta guerra en particular, por lo tanto, trae los primeros reveses al rey del norte desde los reveses del rey del sur en 1699.
Alemania y Rusia desde el norte, y también Japón desde el oriente, las nuevas que llevaron a Gran Bretaña y a sus aliados a la Segunda Guerra Mundial, son, por lo tanto, las “nuevas” que trajeron la guerra y que, aunque supuestamente se ganó la guerra, debilitaron en lugar de fortalecer al Imperio británico.
Lea Dan. 11:45
La única porción de Daniel 11 que aún falta por cumplirse es este versículo, el último del capítulo, y puesto que estas profecías están hechas para ser entendidas solo cuando se están cumpliendo o después de su cumplimiento, el versículo 45 no es tan claro como quisiéramos. Por consiguiente, en cuanto al lugar de sus tiendas y a su fin, y también en cuanto a si otra potencia cristiana heredará el título de “rey del norte” antes de que se cumpla el versículo 45, solo el tiempo mismo revelará con certeza toda la verdad.
Plantar las tiendas de su palacio antes de llegar a su fin no significa necesariamente trasladar allí su trono. Podría entenderse como tener allí una rama de su palacio. Sin embargo, si ha de plantar sus tiendas allí mientras Miguel se levanta, entonces el único lugar, aparte de la Tierra Santa, que conocemos es el monte Sinaí, entre el Mediterráneo y el mar Rojo.
Lo que la Inspiración deja completamente claro es el hecho de que la próxima posición del rey será su fin, mientras todos miran y escuchan, pero nadie viene en su ayuda.
Para más información, vea: 12Tr.13, 58-92
2LO42 24-27;
